Diminuendo-FERNANDO SAVATER
Siempre he considerado una mala jugada de las musas el estar tan pésimamente dotado para el género aforístico. ¡Me gusta tanto leer breverías y otras microcosas! Pero para escribirlas hace falta algo más que ingenio y fervor por la concisión, un no se qué contrario a desparramar, unido a saber empaquetar con elegancia la lucidez. También contentarse con una perspectiva verídica, renunciando a la opuesta que quizá no le es menos: de éso nunca he sido capaz. Me consuelo pensando que un talento en teoría tan propicio al género como Voltaire tampoco lo practicó, pese a que su obra inmensa está llena de aforismos digamos involuntarios (hace años me deleité en fabricar con ellos una antología). Pero antes y después de él, así como en su época ilustrada, tuvo compatriotas que destacaron en el cincelado de incomparables miniaturas: Pascal, La Rochefoucauld, La Bruyère, Chamfort, Vauvenargues, Joubert. Todos están hoy al alcance del lector español en un solo volumen (que merece vaciar media estantería para hacerle sitio) preparado con mimo y saber por José Antonio Millán Alba para la Biblioteca de Literatura Universal, por encargo del inolvidable Claudio Guillén. No imagino compañía mejor para todas las estaciones y todas las edades.
. . . Regresando de los clásicos, el género breve también tiene ahora excelentes cultivadores en lengua castellana, a quienes los aficionados valoramos quizá más que a los autores de obras copiosas. Desde hace más de una década disfruto particularmente con las sucesivas entregas de Ramón Eder, la última de las cuales se llama Ironías (Eclipsados). En ocasiones logra auténticos micropoemas inspirados: “Muchas veces he intentado echar raíces, pero siempre me lo han impedido las alas”.
. . .De vez en cuando desafían al espíritu de los tiempos, como cuando don Juan Espectro define lo políticamente correcto que es “la mojigatería del demócrata y consiste en estirar lo sensato hasta la estupidez”.
¿Lo mejor del aforismo? Que a diferencia de la novela, el ensayo, el drama en tres actos y hasta la poesía, no admite ni la dilación ni el relleno, las dos trabajosas muletas del oficio literario.
Son algunas anotaciones extraídas de este link
Disfruten el texto en su totalidad.
Comentarios
— Torresvera · Sep 18, 20:06 · #
Kuro, Savater no ha sido nunca, un santo de mi devoción. Coincido en algunos puntos (muy pocos), en su diatriba en torno a los aforismos. Sin embargo, esta cita: “¿Lo mejor del aforismo? Que a diferencia de la novela, el ensayo, el drama en tres actos y hasta la poesía, no admite ni la dilación ni el relleno, las dos trabajosas muletas del oficio literario.”, demuestra una vez más que el “maestro” Savater, es muy ignorante en cuanto a literatura se refiere. Tal parece que sólo lee novelas de “best seller”, teatro musical, el “tesoro del declamador” y algunas novelas gráficas de baja estofa.
En algunos de tus post, me sigue faltando la crítica furibunda que se espera de un estudiante de filosofía.
Un abrazo enorme donde quiera que estés.
